La importancia de estar en constante formación

Renovarte o morir, no es un tópico sino una realidad. En el marco de una sociedad competitiva y cada vez más cualificada, sólo sobreviven los más preparados. Como en la selección natural de Darwin, en el mercado laboral permanecen aquellos que con trabajo, dedicación, esfuerzo, formación y algo de suerte, no sólo han llegado a la cima sino que están capacitados para mantenerse en ella.

Cuando hablamos de la cima, no nos referimos  a alcanzar el  mayor de los éxitos con una empresa que genere millones de euros, sino a lograr hacerse un sitio en tu localidad, a ser reconocido por tu trabajo en un ámbito más o menos amplio, a mantener vivo tu negocio, a que tu clientela te sea fiel y esté satisfecha con lo que ofreces. Para los que nos dedicamos al mundo de la peluquería, la moda, el maquillaje o a cualquier sector relacionado con la imagen, ése es el verdadero éxito de nuestra profesión: poder desarrollar nuestra pasión, devolver la confianza que los clientes depositan en nosotros sacándole el máximo partido a nuestra creatividad y sintiéndonos plenos con cada trabajo.

Muchos de vosotros pensaréis: “Yo ya tengo todo eso”. Si es así, os felicitamos, pero también os preguntamos: “¿Eso es todo, amigo?” Mereces toda nuestra admiración porque has llegado a la meta, pero ahora te queda toda una carrera de fondo, una que nunca termina. Una carrera en la que cada 100 metros de este apasionante recorrido te encontrarás una barrera que te ayudaremos a superar, encontrarás piedras en el camino y también tierra firme y lisa para disfrutar con tranquilidad, y subir al podio. En una u otras etapas del recorrido, ahí estará Idealia para acompañarte y darte el impulso hacia la cabeza de la carrera, hacia el liderazgo, hacia la formación. Porque hay futuro, sí, pero sólo si se está formado.

La relevancia de la calidad de la formación para la empleabilidad se acentuará durante la próxima década, un periodo en el que las oportunidades de empleo se concentrarán en los más cualificados y en aquellos que demuestren una serie de destrezas y competencias.

Para aprovechar esas oportunidades que, afortunadamente, seguirán llegando, hay que estar alerta, siempre en la posición de salida, después de haber calentado a conciencia  y estar en plena forma. Para completar esta metáfora de la carrera de tu vida, seguro que ya sabes quién es tu mejor entrenador personal. Día tras día, paso a paso, metro a metro, sudaremos contigo la camiseta… ¿Cuándo empezamos? 

 

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